Había partes del piso que ya me tenían cansado, oscuras y feas. Las dejaron perfectas, ahora todo se ve parejo y limpio. Uno siente orgullo de ver su casa así.
Me gustó que no hicieron tanta bulla ni reguero. Trabajaron tranquilos, dejaron todo limpio y el piso quedó como nuevo. Así da gusto recibir gente en la casa.
Ese piso ya estaba sin vida, todo opaco y lleno de manchas. Pensé que no tenía arreglo, pero después del mantenimiento quedó una belleza. Uno entra y de una se nota el cambio.
Me dio risa porque cuando terminaron yo no quería ni pisarlo. Brillaba tanto que parecía recién instalado. A los dos días ya me había acostumbrado, pero el cambio fue brutal.
La verdad yo solo quería quitar unas manchas, nada más. Pero al final se notó tanto el cambio que terminé moviendo todos los muebles para dejarlo completo.
A veces uno piensa que mantener el piso bonito es pura bobada, hasta que lo ve limpio de verdad. Ahora cualquiera que entra me dice que se ve distinto.