Fui a comer con mi pareja, todo iba normal hasta que pedimos la cuenta. La camarera que nos cobró nos trató de manera agresiva y de muy malas formas. Solo queríamos pagar e irnos por la vergüenza y la tensión del momento, nunca nos habían tratado de forma tan déspota en ningún sitio. Una situación muy violenta que arruinó por completo la experiencia. Eviten este restaurante si buscan un trato digno.
Carolina y Adrian son excepcionales... Nos ha hecho enamorarnos del vino, de los aromas, preguntar y querer saber más...
Gracias por saborar con nosotros nuestra tarde del jueves.
Gracias por el cariño y la dedicación.
Un honor escucharlos y probar sus recomendaciones.
Volveremos sin duda. Muchas gracias